Análisis de la Nueva Ley en Puerto Rico que Reconoce al No Nacido como Persona Natural
Resumen de la Ley y su Alcance
La Ley 183-2025, firmada por la gobernadora Jenniffer González, enmienda el Código Civil de Puerto Rico para reconocer al ser humano en gestación —el "nasciturus"— como una persona natural desde cualquier etapa dentro del útero materno. Esta enmienda también modifica el Código Penal, clasificando como asesinato en primer grado cualquier acto intencional que cause la muerte del no nacido durante un ataque a una mujer embarazada. Nombrada "Ley Keishla Madlane" en memoria de Keishla Madlane Rodríguez Ortiz y su hijo no nacido, víctimas de un crimen en 2021, la ley extiende derechos al no nacido en áreas como salud, daños y perjuicios, donaciones, patrimonio y beneficios laborales que los padres pueden reclamar en su nombre.
Este reconocimiento igualitario asegura que el no nacido sea tratado con la misma consideración legal que cualquier otra persona, permitiendo protecciones que benefician directamente a la familia. Por ejemplo, en casos de violencia, la ley eleva las penas para agresores, disuadiendo actos que pongan en riesgo tanto a la madre como al hijo. Además, facilita que las aseguradoras médicas cubran necesidades prenatales, promoviendo un acceso más equitativo a cuidados de salud.
Beneficios de la Ley: Por Qué Es Buena y Defiende la Dignidad Humana
La ley es buena porque establece un marco legal que valora la interdependencia entre la mujer embarazada y el ser en gestación, reconociendo que la protección de uno fortalece al otro. Al otorgar estatus de persona natural al no nacido, se asegura que reciba derechos inherentes, como la protección contra daños intencionales, lo que resalta su valor intrínseco como ser humano en desarrollo. Esto no solo previene la deshumanización, sino que fomenta una sociedad que prioriza la vida en todas sus etapas, contribuyendo a un entorno más seguro y justo.
Para la mujer embarazada, la ley defiende su dignidad al proporcionar herramientas legales para reclamar justicia en casos de violencia o negligencia. Por instancia, al clasificar la muerte del no nacido como asesinato, se reconoce el profundo impacto emocional y físico que tales actos tienen sobre ella, permitiendo procesos judiciales más robustos que honran su experiencia como madre. Además, al extender beneficios como compensaciones por daños o cobertura médica prenatal, se apoya su rol en la gestación, asegurando que reciba el respeto y los recursos necesarios para un embarazo saludable. Esto reduce vulnerabilidades, como en situaciones de abuso, donde la ley actúa como escudo, promoviendo su autonomía y bienestar integral.
En conjunto, estas disposiciones defienden la dignidad humana al tratar tanto a la mujer como al no nacido con igualdad, evitando jerarquías que podrían minimizar el valor de uno sobre el otro. La ley alinea el ordenamiento jurídico con principios que celebran la maternidad como un proceso compartido, donde la protección mutua eleva la calidad de vida familiar y comunitaria.
Respuestas a Críticas y Oportunidades de Fortalecimiento
Algunas voces argumentan que la ley podría complicar decisiones médicas o subordinar derechos, pero en realidad, al reconocer derechos equivalentes, se crea un equilibrio que prioriza la salud de ambos. Esto no restringe cuidados necesarios, sino que incentiva protocolos éticos que consideren todas las vidas involucradas, fomentando avances en medicina prenatal que benefician a la mujer y al niño. Por ejemplo, en contextos de salud materna, la ley promueve intervenciones que salvan vidas sin comprometer la dignidad de ninguno.


